viernes, 1 de noviembre de 2019

Día cuatro. El problema de las ideas.

En estos momentos me doy cuenta de la complejidad de la tarea a la que me enfrento, me propuse escribir todos los días, de aquí en adelante, 30 min al día, para este blog, sin embargo dejé de lado algo muy importante cuando me hice el planteamiento de este proyecto, la dimensión, ¿habrá tantas ideas en mi cabeza para escribir algo diferente todos los días de hoy y en adelante?
Justamente ayer me enfrentaba al problema de no saber sobre qué escribir, y hoy también, no es de extrañar que publique cada vez más tarde, claro que no estoy pensando en renunciar, sería ridículo hacerlo sin al menos intentarlo, sin embargo ahora me doy cuenta de la magnitud, y creo que es algo realmente abrumador. Ahora entiendo porqué estos proyectos se ven día a día, si uno lo ve a futuro, si lo pienso a futuro, la complejidad crece y se vuelve algo intimidante. Puedo pensar siete ideas diferentes para una semana, se que de algún modo llegaría a los 15 días, con más trabajo llegaría al mes, pero ¿qué tal el día siguiente?, ¿es posible siquiera llegar al año?, ¿y al siguiente día? Porque un proyecto así se plantea siempre con un +1, todos los días que piensas, mas uno, siempre pretendes llegar más lejos, avanzar un poco más, pero si el pensar la idea de hoy me cuesta trabajo ¿cómo me irá mañana?, ¿y pasado?, ¿y al día siguiente?
Tampoco es cuestión de pensarlo demasiado, es probable que en este momento las ideas que pueda plantear lleguen al siguiente mes, a la siguiente semana, pero éste proyecto, algo como esto, no debería ser planteado de ésta forma. La mejor forma de hacerlo, de plantearlo, la forma positiva, sería pensar en todas las ideas que tienes hoy, pues en el presente, en el momento en que te encuentras intentando alcanzar tu meta, tienes y puedes tener más ideas de las que necesitas, hoy sólo necesitas una, una frase, una canción, una situación, una palabra que te haga pensar o que te motive a actuar, y es que en un día la inspiración puede venir de cualquier lugar, presente, pasado y futuro; y bueno, tampoco es necesario que sea una gran idea, o una idea maravillosa, única o especial, una idea puede ser simplemente una idea, puede parecer una tontería, o demasiado simple, o compleja, pero la cuestión aquí es que no hay medida, creando algo como esto no necesitas algo que se ajuste a un estándar, a un tema, a un contexto, dar vida a una idea al día es simplemente eso, desarrollarla, alimentarla (en mi caso) de palabras, y ver como toma posesión de cada una de ellas, como va creciendo letra a letra, línea a línea, como va tomando forma y llega a tener cuerpo propio, ¿crece bien?, ¿crece mal?, eso no lo se, y en éste momento no es mi trabajo juzgarlo, solo dejarlo ser, dejarlo vivir y llegar ¿a quién?, no se, al mundo supongo dejarlo estar, dejarlo ser. 

Cuando escribía poemas hace tiempo solía decir que no eran míos, que no eran mis ideas, que la pluma era sólo una extensión de mi mano y que a través de mi es que esas ideas, esas palabras llegaban al mundo en la forma en que lo hacían, aún creo en eso, al menos en el fondo, supongo que escribir todo esto, y todo lo que viene sólo requiere que vea las cosas de la misma forma, y vea estos textos, éstas ideas, como palabras que eligen venir de mí de alguna forma.

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