jueves, 31 de octubre de 2019

Día 3. Mucho sobre nada, nada sobre mucho.

Probablemente debería seguir a la manada y hablar sobre las festividades de estas fechas, hay mucho, como mexicano, que puedo decir al respecto, hablar sobre el día de muertos, el significado que tiene cada uno de los niveles del altar, el significado de las ofrendas, de las decoraciones, hacer quizá un breviario cultural, e incluso hablar sobre la travesía que, de acuerdo a la tradición mexica, las almas de los difuntos hacen para llegar al lugar del descanso eterno, hablar de la importancia de los perros en la cultura estrechamente relacionada con la ocasión, y sobre otras tradiciones populares, como son la elaboración de alfeñiques, las calaveritas (versos) y las ilustraciones de las calaveritas creadas por Posadas, en fin, hacer un breviario cultural sobre mi tierra y mis tradiciones. Pero no tengo la intención de hacerlo, se que hay cientos de páginas en internet que hablan de esto desde múltiples perspectivas, de las formas específicas que toma la tradición en prácticamente cada región del país, e incluso en pueblos pintorescos particulares, así que no le veo mucho sentido a hablar de algo que todo mundo habla y en lo que posiblemente me quedaría corto pues México es muy grande y no he llegado a conocerlo todo.

Para ponerme a tono, me parece que lo más apropiado para mi podría ser hablar sobre el miedo, algo tan universal y significativo de estas fechas. Ahora bien, miedo, ¿qué es?, podría decirse que es esa sensación de aversión hacia algo, ése rechazo a veces tan razonable y a veces tan inexplicable que la mayor parte del tiempo es difícil trazar la línea entre uno y otro. A todos nos ha invadido el miedo alguna vez, lo admitamos o no, así que esa no es una gran novedad, lo realmente importante es la forma en que lo enfrentamos, en que reaccionamos, muchas veces el miedo nos paraliza, nos atrapa, nos impide el movimiento, ya sea física o mentalmente, sin embargo están también los miedos que nos invitan a salir adelante, los miedos que nos hacen avanzar y seguir, y que son tan impredecibles que lo que para uno es algo temible e impactante, para otro puede ser motivante.
El miedo es misterioso, sus secretos escapan para nosotros que los sufrimos, y marcan de una forma u otra la manera en que vivimos, hay personas que viven encerradas en sí mismas atemorizadas de salir en cualquier sentido, de probar, de hacer, atemorizadas de vivir, en algún momento me pasó algo así, creo que en algún momento nos pasa a todos, pero me pregunto, ¿vivir con miedo, dejar que tus miedos se interpongan en tu vida, dejar una barrera entre tu y lo que buscas, lo que quieres, lo que necesitas, lo que sueñas...
es realmente vivir?

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