Suavemente se cierran los párpados y el cuerpo se vuelve pesado, poco a poco, lentamente, puedes sentir como te desconectas de la realidad lentamente, el sonido se va disipando, el vacío lo distancia cada vez más, pareciera que escucharas todo desde abajo del agua, la luz se convierte en destellos distantes, y todo, la realidad, parece dispersarse lentamente. Es interesante la entrada al mundo del sueño, ése instante, ése portal curioso en que todo se comienza a distorsionar, en que la conciencia se pierde lentamente, esos momentos en que aún sabes que eres y quien eres, pero, lentamente tu conciencia se comienza a ablandar y derretir, como un bloque de mantequilla dejado al sol, conserva su forma pero al mínimo contacto se desvanece, cambia de forma y se pierde en la nada.
El instante en que se cruza el umbral de Morfeo es tan intrigante y misterioso, Dalí dedicó cientos de cuadros a este instante, Lovecraft creó todo un mundo onírico en el que explicar los sueños, y un místico portal que permitía cruzar físicamente ese umbral entre las dos realidades.
Ese instante en que la mente comienza a divagar y las ideas se van diluyendo es tan maravilloso dejarse llevar por esa sensación...
Tengo sueño, me voy
No hay comentarios.:
Publicar un comentario