Jude al bajo, y él en la guitarra, y alardeando con su voz, esa voz grave que hacía a todos detenerse a observar. Ese había sido su sitio por años, había sido su café, su escenario.
Jude se fue el verano pasado, le dio música a su vida, y él le dedicó su voz, le dio 3 hijos maravillosos, le dio, sin ella saberlo, toda su luz. Ahora viene cada que puede al viejo café y mira el escenario, y recuerda, recuerda a su amor, recuerda su luz.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario