martes, 26 de noviembre de 2019
Día veinticinco. Música en el bus
domingo, 24 de noviembre de 2019
Día veinticuatro. Ajustes
Cambian los planes, cambian los sitios usuales, las rutas y los lugares, cambian las metas, las ideas los propósitos, los sueños toman forma específica y lo que veías como un futuro lentamente se convierte en algo palpable. La vida se abre ante nosotros llena de posibilidades y oportunidades, llena de caminos, retos y misterios, nos pone en situaciones difíciles tanto como nos allana el camino, a veces las cosas cambian lentamente, a veces el cambio es acelerado, a veces el cambio es tan abrupto que impacta nuestra vida más allá de lo que podíamos pensar, y otras tantas, el cambio es tan sencillo que cuando nos damos cuenta las cosas ya son completamente diferentes.
El cambio es bueno, el cambio es malo, no sé, creo que lo único verdaderamente cierto es que el cambio es cambio, y lo que sea para nosotros, lo que represente depende única y exclusivamente de nosotros, de nuestra situación, de nuestras expectativas, de nuestra esperanza, de nuestra actitud, de esa forma particular que tenemos de ver el mundo.
Todo cambia constantemente, todo se ajusta, rápido o lento, y esos ajustes siempre tienen consecuencias en nuestra vida, sea para bien o para mal.
Es curioso, una introducción tan larga para decir simplemente que en éste momento de mi vida estoy realizando cambios y ajustes, y es posible que no pueda escribir todos los días debido a ello, pero no me sentiré mal, quizá sea también parte de los ajustes, pero es que en realidad estoy convencido de que aún si no puedo seguir escribiendo todos los días por un tiempo, no lo abandonaré del todo, no me abandonaré, pues estos mismos ajustes son por mi.
Bueno, supongo que eso será todo por hoy, y me permitiré darle un consejo a aquella persona que lea esto algún día, acepta el cambio, abrazalo y hazlo parte de ti, después de todo es parte de la vida y parte de crecer.
Anexo un temita de cambio
Todo cambia, Mercedes Sosa
jueves, 21 de noviembre de 2019
Día veintitrés. Cielos de colores
A veces las nubes corren por el cielo como corderos por los montes, sin mirar atrás, todas juntas todas claras, llenas de luz, llenas de vida, suave y sigilosamente surcan el cielo como las barcas que surcan la mar.
El cielo es siempre el mismo, y siempre miras el mismo lugar, sin embargo el paisaje cambia a cada minuto, si miras con atención el mundo no lo miras dos veces igual.
Vivo en una ciudad llena de personas que caminan mirando los pies, mirando sus manos, y aseguran que el camino es aburrido, que es repetitivo, yo miro hacia arriba, y nunca le he visto a ningún sitio su par.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Día veintidós. ?
Durante mucho tiempo pensé en comenzar un proyecto como este, en dedicar realmente tiempo a mis pasatiempos favoritos a lo que me gusta hacer, y de cierta forma se sintió mal el ver que me equivocaba cuando iba tan bien, sin embargo no me afectó tanto una vez que tomé la determinación de seguir a pesar de esto, sin embargo me enfrento a una frustración bastante más grande, y de la cual no hablaré de forma muy específica, basta con decir que tengo más de año y medio preparando algo que he querido lograr durante varios años y justo ahora, en el momento en que he estado más cerca de lograrlo simplemente he tenido que dejarlo de lado y deshacerme de ese año y medio de trabajo, y es más que difícil dejar algo así, abandonar un propósito con el que símplemente no puedes seguir adelante, dejar todo atrás y buscar un propósito diferente, acaso superior, que de nuevo te de confianza en ti mismo. No es fácil dejar algo que realmente quieres lograr, menos después de año y medio pensando que cada día estás un paso más cerca de lograrlo, y tener que dejarlo de lado deshacerte del avance y sin saber cuando podrás comenzar de nuevo o si podrás hacerlo, y sin embargo, intento pensar justamente en lo lejos que llegué con algo, y en el motivo superior que me hizo abandonarlo y me hace pensar que la vida está precisamente compuesta de decisiones en las que uno le da la importancia que quiere a cada cosa, a cada acción, situación, o persona, según su propia escala de valores y es precisamente la forma en que enfrentas esas decisiones, la forma en que afrontas tus fallos, lo que te define como persona, para bien, o para mal.
lunes, 18 de noviembre de 2019
Día veintiuno. En blanco
domingo, 17 de noviembre de 2019
Día veinte. El cantante.
Jude al bajo, y él en la guitarra, y alardeando con su voz, esa voz grave que hacía a todos detenerse a observar. Ese había sido su sitio por años, había sido su café, su escenario.
Jude se fue el verano pasado, le dio música a su vida, y él le dedicó su voz, le dio 3 hijos maravillosos, le dio, sin ella saberlo, toda su luz. Ahora viene cada que puede al viejo café y mira el escenario, y recuerda, recuerda a su amor, recuerda su luz.
sábado, 16 de noviembre de 2019
Día diecinueve. Sin límite
Noche
Esa noche la luna creciente brillaba en lo alto, como una sonrisa burlona que se desliza suavemente por las ventanas y pasillos de cada callejón de la ciudad.
Una gabardina gris con sombrero recorre las calles, alejada de la gente, las personas cruzan con él sin prestar atención a la oscuridad que cubre su rostro, no tiene rasgos, el lugar donde se encuentra su rostro es un vacío que parece tomar la luz del entorno para no volver más, guantes negros y un par de botas altas completan su imagen.
Vaga lentamente sin prestar atención al camino, no sabe a donde va y no es importante, sólo sigue su camino, evita la gente y la gente parece evitarlo sin intención.
Un giro incorrecto y termina en el fondo de un callejón, mira al frente por primera vez y un ojo grande y blanco se asoma desde las sombras, escudriña el muro; una mano se posa sobre su hombro, "vuelta equivocada amigo, te va a costar", la otra mano presiona un cuchillo contra la gabardina, al medio de la espalda. Se produce un silencio profundo, la luna da al ambiente contrastes de blanco y negro, como si el mundo se hubiera convertido en una película de cine mudo.
— Vamos amigo, rápido— la voz nerviosa rompe el silencio, debajo del sombrero se produce un sonido gutural, inhumano, grave y firme; gira lentamente y permite que la luna ilumine lentamente su rostro. Un ojo blanco y profundo mira intensamente desde una cuenca blanca, desencadenada...
viernes, 15 de noviembre de 2019
Día dieciocho. (Planteamiento de un algo)
jueves, 14 de noviembre de 2019
Día diecisiete. Poema
miércoles, 13 de noviembre de 2019
Día dieciséis. Contrarreloj
martes, 12 de noviembre de 2019
Día quince. Otra vez
lunes, 11 de noviembre de 2019
Día catorce. Letargo
domingo, 10 de noviembre de 2019
Día trece. Un día normal.
sábado, 9 de noviembre de 2019
Día doce. El cuento del hada (1/?)
viernes, 8 de noviembre de 2019
Día once. Cuestión de palabras.
Es más sencillo por ser cuestión de decisión, con decidirte a poner las palabras frente a ti, con decidirte a escribir puedes sacar adelante el texto del día, la idea del día.
Es más complicado porque no siempre tienes la idea del día, no siempre tienes una idea clara de que harás, y es ahí donde cuesta trabajo, precisamente, tomar la decisión de escribir; abres el archivo nuevo o pones la pluma sobre el papel, preparas el temporizador, preparas la música o el silencio y le das inicio al tiempo, sin saber siquiera si estas seguro de querer iniciar ya, pero una vez hecho ya es demasiado tarde, sólo te queda seguir avanzando, sólo te queda poner las palabras en papel, en líneas de preferencia, que puedan formar párrafos, y si esos párrafos logran alguna idea, si logran tener sentido y congruencia, entonces puedes decir que estás del otro lado.
Honestamente creo que lo más difícil de hacer esto, o algo como esto, es tomar la decisión de hacerlo, armarse de valor, y avanzar día a día aún en contra de las expectativas, propias o ajenas. Porque cuando uno hace algo que quiere hacer, que le gusta hacer, como escribir en mi caso, una vez encaminado, por fuerza o por voluntad, el resto es más sencillo, sólo es cuestión de conocer palabras, de hilarlas lentamente y darles sentido, darle forma a la idea, darle un tema a las ideas, tanto así que quizá llegue el día en que pueda elegir el tema primero y las palabras después; supongo que es esa forma de escribir la que me hizo pensar lo que conté días atrás, que mi brazo, que mi mano, sólo es un medio por el cual las palabras llegan al papel en la forma en la que eligen llegar, y que yo soy meramente un observador; es más que probable que no sea así, que realmente yo tenga alguna especie de construcción de las ideas dentro de mi mete a la cual sólo puedo acceder poco a poco, si, es probable que eso de ser sólo un medio para las palabras sea sólo una tontería, pero me gusta romantizar y jugar con la idea, valga la redundancia, de que las ideas no vienen de mi, no estoy realmente seguro de porqué, acaso sea por lo crítico que llegó a ser con mis propios textos e ideas, o por la poca fe que he puesto en ellas que quiero creer que no me pertenecen, que quiero juzgarlas como algo fuera de mi, y es más que probable, siempre he sido alguien que apoya la idea de separar al autor de la obra, y es que en las grandes obras, y en las pequeñas también, se vuelve irrelevante el autor, acaso se vuelva irrelevante a su vez el mensaje que quería enviar el autor, lo que quería decir, pues eso realmente será inalcanzable, lo realmente importante de una obra es lo que le dice a la persona que se acerca a ella; al menos para mí es lo que realmente cuenta en un texto, en una pintura, en una escultura, en una canción, no lo que la letra dice ni lo que está realmente plasmado ahí, tampoco lo que el autor quiso decir al realizarla, pues esas cosas son las que siempre se escaparán de nosotros, sino lo que la "cosa" te transmite a ti, lo que entiendes, lo que sientes, el mensaje que recibes de lo que alguien plasmó. Puede alguien opinar que me equivoco, o alguien que estoy en lo correcto, o también pueden pensar que simplemente mi opinión no interesa, pero no dejará de ser para mí una forma interesante de ver el mundo y las cosas.
jueves, 7 de noviembre de 2019
Día diez. Hablar de lo que no puedes hablar.
miércoles, 6 de noviembre de 2019
Día nueve. La cuchara en el piso.
martes, 5 de noviembre de 2019
Día ocho. El problema de la vida eterna.
Se dice que la vida eterna es algo que queremos alcanzar como humanos, psicólogos concuerdan en que es una respuesta natural a nuestro temor a la muerte, y por lo tanto razonable en la existencia del ser humano, justo ahora se llevan a cabo investigaciones a lo largo y ancho del mundo intentando desvelar los misterios de la inmortalidad en la naturaleza, la ciencia hace años concluyó que nuestro ADN, tiene fecha de caducidad, una vez agotados los telómeros que protegen nuestro código genético, el siguiente paso es la muerte por vejez.
Cientos, quizá miles de años de ciencia humana dedicados a alcanzar la inmortalidad, y aún así todo lo que sabemos es nada. Y sucede el problema humano por excelencia, somos como esos perritos siguiendo autos por la calle, intentando alcanzar lo imposible, y viene la pregunta, si logramos alcanzarlo, ¿qué haríamos con ello?, somos inmortales, ¿y luego?, ¿qué sigue?
El problema de la inmortalidad es que la vida pierde todo propósito, cada uno de nosotros, siendo consciente de nuestro margen de existencia, tenemos metas y propósitos, y esperamos, soñamos, anhelamos, que la vida nos alcance para cubrirlo todo, pero si eso no fuera un limitante ¿haríamos siquiera la mitad de las cosas que anhelamos?, día a día cientos de decisiones únicas se toman en éste mundo, no tenemos forma de vivir algo similar, cada paso que damos nos lleva por un camino único, sin retorno, y sin tiempo de una segunda oportunidad, y es acaso el conocimiento y consciencia de éste hecho lo que nos lleva a la toma misma de decisiones.
Para la vida eterna, para un inmortal, la vida de una persona se reduce a un parpadeo, algo tan efímero como insignificante en su margen de tiempo, ¿qué harías con tanto tiempo?, ¿cómo se sentirá ver nacer y morir a tus seres queridos, uno tras otro generación tras generación, ver a hombres y mujeres, a naciones enteras cometer el mismo error una y otra vez, y convertirse a sí mismo en un vigilante, en un observador fuera del tiempo, ver al mundo nacer y morir una y otra vez?.
Para la inmortalidad mi vida es un parpadeo, una hoja tirada al viento, pero qué más da, si lo efímero de la vida es lo que da valor a este instantaneo acontecimiento.
lunes, 4 de noviembre de 2019
Día siete. De las nubes
Mirar arriba, mirar al cielo nos permite ver el mundo de formas diferentes, las cosas pueden no tener la forma que aparentan, las nubes, en su claro ejemplo, asemejan pequeñas babosas que se deslizan por el firmamento, fijas en una cúpula imperceptible, aparentando tantas formas y figuras, pareciendo siempre tan diferentes, en su lento andar de caracolas, cuando una nube se rompe, cuando la lluvia finalmente cae, es un proceso maravillosamente imperceptible, se rompe la cáscara, se abre esa cúpula que la sujeta en el horizonte, y suavemente baja, con lluvia pesada o llovizna ligera. La nube se desvanece lentamente, se derrama al borde del firmamento por una grieta misteriosa en la burbuja atmosférica que la sostiene, y una vez que cae, el cielo no volverá nunca a ser igual, habrá perdido una pieza de su complemento, bajará la nube lentamente sobre nosotros y se volverá parte de nuestro ser, pero también nos volveremos parte de ella, y entonces, un día, cuando esa nube vuelva, en otro lugar, con otra forma, sobre una tierra diferente, seremos parete de ése mismo cielo.
Por eso hay que mirar al cielo, por eso miro hacia arriba la mayor parte del tiempo, porque en cada una de esas nubes hay una parte mía, una parte nuestra, una parte de nuestros sueños e ilusiones, y nos son tan familiares que les encontramos forma, sentido y razón, vemos algodón y vemos corderos, vemos rostros, vemos animales, vemos alas, vemos sueños, pero vemos también un reflejo de nuestros deseos, de los de cada uno de nosotros. Esa pequeña nube con forma de dinosaurio pudo ser el sueño tierno de un niño pequeño, esa nube grande que parece un cocodrilo aterrador, es el sueño del ansioso cazador, esos barcos, son las naves cargando nuestros más dulces sueños e ilusiones. Miremos las nubes y recordemos nuestros sueños de pequeños.
domingo, 3 de noviembre de 2019
Día seis. Pensamientos nocturnos.
| Mido un metro ochenta y uno tengo un sillón azul en mi cuarto hay un baúl y me gusta el almendrado me despierto alunado mi madre es medio terca aunque nunca ... youtu.be |
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