Inmortalidad, es un tema que ha intrigado a todas las razas y culturas de la historia a través de los años, mitos y leyendas se yerguen y se entremezclan alrededor de la vida eterna. La piedra filosofal, la fuente de la juventud eterna, el santo grial, ambrosía de los dioses, la maldición de drácula; incluso hoy en día se encuentra presente en cientos de películas, cómics y novelas, series de televisión y prácticamente cualquier medio de expresión.
Se dice que la vida eterna es algo que queremos alcanzar como humanos, psicólogos concuerdan en que es una respuesta natural a nuestro temor a la muerte, y por lo tanto razonable en la existencia del ser humano, justo ahora se llevan a cabo investigaciones a lo largo y ancho del mundo intentando desvelar los misterios de la inmortalidad en la naturaleza, la ciencia hace años concluyó que nuestro ADN, tiene fecha de caducidad, una vez agotados los telómeros que protegen nuestro código genético, el siguiente paso es la muerte por vejez.
Cientos, quizá miles de años de ciencia humana dedicados a alcanzar la inmortalidad, y aún así todo lo que sabemos es nada. Y sucede el problema humano por excelencia, somos como esos perritos siguiendo autos por la calle, intentando alcanzar lo imposible, y viene la pregunta, si logramos alcanzarlo, ¿qué haríamos con ello?, somos inmortales, ¿y luego?, ¿qué sigue?
El problema de la inmortalidad es que la vida pierde todo propósito, cada uno de nosotros, siendo consciente de nuestro margen de existencia, tenemos metas y propósitos, y esperamos, soñamos, anhelamos, que la vida nos alcance para cubrirlo todo, pero si eso no fuera un limitante ¿haríamos siquiera la mitad de las cosas que anhelamos?, día a día cientos de decisiones únicas se toman en éste mundo, no tenemos forma de vivir algo similar, cada paso que damos nos lleva por un camino único, sin retorno, y sin tiempo de una segunda oportunidad, y es acaso el conocimiento y consciencia de éste hecho lo que nos lleva a la toma misma de decisiones.
Para la vida eterna, para un inmortal, la vida de una persona se reduce a un parpadeo, algo tan efímero como insignificante en su margen de tiempo, ¿qué harías con tanto tiempo?, ¿cómo se sentirá ver nacer y morir a tus seres queridos, uno tras otro generación tras generación, ver a hombres y mujeres, a naciones enteras cometer el mismo error una y otra vez, y convertirse a sí mismo en un vigilante, en un observador fuera del tiempo, ver al mundo nacer y morir una y otra vez?.
Para la inmortalidad mi vida es un parpadeo, una hoja tirada al viento, pero qué más da, si lo efímero de la vida es lo que da valor a este instantaneo acontecimiento.
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