sábado, 2 de noviembre de 2019

Día cinco. La Habitación de Mal

Una ventana blanca con vista al valle verde, con un escritorio al pie con un cuaderno de cuadro chico, un lápiz, una pluma, un lapicero, borrador y sacapuntas, tres libros apilados en una esquina, se pueden leer los títulos en el tomo, la cama desordenada, una mesita de noche con su luz, el armario abierto, un par de blusas y pantalones colgando de la cama, tirados por el piso, un par de zapatos deportivos en mitad del pasillo entre el armario y la cama, la luz encendida y una fina capa de polvo cubriendo todo. Los cantantes y artistas miran desde los afiches al vacío, así como yo no han visto a Mallory desde hace tres días. No he movido nada, todo está exactamente donde lo dejó, sólo miro desde la puerta y recuerdo sus palabras, "recojo mi cuarto cuando vuelva, déjalo así", y eso he hecho, sólo miro desde la puerta, expectante, esperando abrir la puerta y encontrarla ordenando su habitación para entrar y darle un abrazo. 
Dicen en las noticias que la crecida del río se llevó a una chica frente a los ojos de un hombre, dicen los vecinos que debería preguntar, la gente dice muchas cosas, yo sólo camino y espero, recorro su ruta a la escuela, abrazo su bufanda que encontré en la baranda del puente, la tengo en mis manos. Mallory no puede tardar más, entro por fin a su cuarto, me siento en su cama, la esperaré aquí, estaré aquí sentado en la habitación de mi Mallory, en la habitación de Mal.




El día de hoy el texto es más corto, pero dejo mi primer historia en el blog.
Espero le guste a aquella persona que la lea, y acepto críticas constructivas y consejos.

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