martes, 26 de noviembre de 2019

Día veinticinco. Música en el bus

Cada mañana uno se levanta para ir al trabajo o la escuela, con la expectativa de lo que te traerá un nuevo día, mirando hacia adelante. Es probable que como muchas personas vayas en auto, sólo o con tus padres o compañeros, quizá seas de los que prefieren hacer un recorrido saludable en bicicleta, o incluso caminando, pero es posible también que seas un poco como yo y te toque usar el transporte público, y conozcas entonces las cosas curiosas de éste recorrido compartido. 
Viajando en el bus basta con mirar un poco alrededor para ver tantas personas diferentes, tantas historias diferentes, hay quienes se esfuerzan por estudiar para un examen, intentando leer a través de los tumbos que da el autobús, hay personas que se ven angustiadas, preocupadas por el horario, que miran nerviosos al frente esperando que el autobús avance más rápido preguntándose por qué no se habrán levantado más temprano, también personas que miran por las ventanas atentas al mundo exterior, o con las miradas pérdidas más allá del horizonte, y personas que justo como yo ahora, viajan observando el mundo, con música en los audífonos, viendo como el mundo tiene un contexto diferente cuando el soundtrack es adecuado.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Día veinticuatro. Ajustes

Pasa el tiempo y día a día la vida cambia casi sin darse cuenta,  cambia el ritmo, cambian las relaciones, personas que solías ver a diario o tratar con respeto y cariño se pueden llegar a convertir en verdaderos extraños, y personas que no conocías llegan a ocupar un lugar importante en tu vida, personas vienen y personas se van, dejando sobre ti su huella imborrable, en ocasiones regresas a un sitio querido y recuerdas momentos en que la vida te sonreía, y una vez más, sientes que vuelve a sonreír.
Cambian los planes, cambian los sitios usuales, las rutas y los lugares, cambian las metas, las ideas los propósitos, los sueños toman forma específica y lo que veías como un futuro lentamente se convierte en algo palpable. La vida se abre ante nosotros llena de posibilidades y oportunidades, llena de caminos, retos y misterios, nos pone en situaciones difíciles tanto como nos allana el camino, a veces las cosas cambian lentamente, a veces el cambio es acelerado, a veces el cambio es tan abrupto que impacta nuestra vida más allá de lo que podíamos pensar, y otras tantas, el cambio es tan sencillo que cuando nos damos cuenta las cosas ya son completamente diferentes.
El cambio es bueno, el cambio es malo, no sé, creo que lo único verdaderamente cierto es que el cambio es cambio, y lo que sea para nosotros, lo que represente depende única y exclusivamente de nosotros, de nuestra situación, de nuestras expectativas, de nuestra esperanza, de nuestra actitud, de esa forma particular que tenemos de ver el mundo.
Todo cambia constantemente, todo se ajusta, rápido o lento, y esos ajustes siempre tienen consecuencias en nuestra vida, sea para bien o para mal.

Es curioso, una introducción tan larga para decir simplemente que en éste momento de mi vida estoy realizando cambios y ajustes, y es posible que no pueda escribir todos los días debido a ello, pero no me sentiré mal, quizá sea también parte de los ajustes, pero es que en realidad estoy convencido de que aún si no puedo seguir escribiendo todos los días por un tiempo, no lo abandonaré del todo, no me abandonaré, pues estos mismos ajustes son por mi.

Bueno, supongo que eso será todo por hoy, y me permitiré darle un consejo a aquella persona que lea esto algún día, acepta el cambio, abrazalo y hazlo parte de ti, después de todo es parte de la vida y parte de crecer.

Anexo un temita de cambio
Todo cambia, Mercedes Sosa

jueves, 21 de noviembre de 2019

Día veintitrés. Cielos de colores

Una de las cosas más maravillosas que puede uno ver a lo largo de su vida, es el cielo, lleno de nubes y colores, extendiéndose inmenso ante nosotros cambiante como la vida misma, unas veces tan frío y sombrío, otras tantas con más colores e intensidad de los que podemos definir de los que podemos definir.


Uno puede observar en el cielo una maravilla cada día al amanecer, un sol intenso, brillante y ostentoso que no te permite que lo mires a los ojos, o un sol tímido y rojizo que se asoma lentamente por el horizonte, como una naranja fresca o un tomate colorado.


A veces las nubes corren por el cielo como corderos por los montes, sin mirar atrás, todas juntas todas claras, llenas de luz, llenas de vida, suave y sigilosamente surcan el cielo como las barcas que surcan la mar.


El cielo es siempre el mismo, y siempre miras el mismo lugar, sin embargo el paisaje cambia a cada minuto, si miras con atención el mundo no lo miras dos veces igual.
Vivo en una ciudad llena de personas que caminan mirando los pies, mirando sus manos, y aseguran que el camino es aburrido, que es repetitivo, yo miro hacia arriba, y nunca le he visto a ningún sitio su par.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Día veintidós. ?

Me resulta irónico que me ha sucedido justo esto, y es que si alguien que lee esto ha leído desde el día uno, sabrá que justo ahí menciono la teoría que dice que si repites algo veintiún días se vuelve costumbre, y sin embargo me ha fallado justamente el día veintidós, así que supongo que es un buen momento para hablar un poco del fracaso y la frustración, quiero decir, el fallar una vez no significa que no lo siga intentando, pero un fallo si que ha sido.

Durante mucho tiempo pensé en comenzar un proyecto como este, en dedicar realmente tiempo a mis pasatiempos favoritos a lo que me gusta hacer, y de cierta forma se sintió mal el ver que me equivocaba cuando iba tan bien, sin embargo no me afectó tanto una vez que tomé la determinación de seguir a pesar de esto, sin embargo me enfrento a una frustración bastante más grande, y de la cual no hablaré de forma muy específica, basta con decir que tengo más de año y medio preparando algo que he querido lograr durante varios años y justo ahora, en el momento en que he estado más cerca de lograrlo simplemente he tenido que dejarlo de lado y deshacerme de ese año y medio de trabajo, y es más que difícil dejar algo así, abandonar un propósito con el que símplemente no puedes seguir adelante, dejar todo atrás y buscar un propósito diferente, acaso superior, que de nuevo te de confianza en ti mismo. No es fácil dejar algo que realmente quieres lograr, menos después de año y medio pensando que cada día estás un paso más cerca de lograrlo, y tener que dejarlo de lado deshacerte del avance y sin saber cuando podrás comenzar de nuevo o si podrás hacerlo, y sin embargo, intento pensar justamente en lo lejos que llegué con algo, y en el motivo superior que me hizo abandonarlo y me hace pensar que la vida está precisamente compuesta de decisiones en las que uno le da la importancia que quiere a cada cosa, a cada acción, situación, o persona, según su propia escala de valores y es precisamente la forma en que enfrentas esas decisiones, la forma en que afrontas tus fallos, lo que te define como persona, para bien, o para mal.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Día veintiuno. En blanco

Hay una pintura relativamente famosa que se ha hecho símbolo del arte moderno en muchos sentidos, la obra se llama "blanco sobre blanco", la he visto circular por las redes aunque creo que nunca le he puesto la atención suficiente para decir algo sobre ella. Sin embargo por el nombre mismo la he recordado en mi situación actual, pues estoy con la mente completamente en blanco, quizá en blanco sobre blanco porque se me escapan las ideas y no tengo siquiera un trasfondo para eso.

Es muy curioso, o al menos me lo parece, que uno pueda relacionarse con el arte visual de una forma tan sutil y significativa a la vez sin tener un conocimiento completo de la obra misma, y a veces me pregunto si existirá una obra escrita, o si será posible siquiera el escribir algo que una persona pueda llegar a relacionar de esa forma. Si bien es cierto que cuando uno escribe plasma una gran parte de uno mismo en el texto, lo que piensa, lo que cree, lo que sabe, en fin una gran cantidad de cosas que lo conforman a uno, que están en uno y que a veces uno mismo no es capaz de notar, esto no quiere decir que el resto de las personas necesariamente se relacionen con el texto, la situación, el sentimiento, pensamiento, sueño o deseo. Es cierto que hay obras con las que una gran cantidad de personas se identifica, comprende y aprecia, pero yo me pregunto, ¿será posible escribir algo para todos?

Creo que como escritor es una cuestión interesante de analizar, pero antes que nada es necesario aclarar que con "algo para todos", no me refiero a algo que guste a todos, algo que complazca a todos, porque eso es completamente imposible, sino algo con lo que todas las personas se puedan identificar, con una emoción o sentimiento, con una situación, con un contexto; aclarado esto debo decir, no lo se, no se si se pueda llegar a todos, tocar el corazón o mente de cada persona que se acerque a lo que escribes, probablemente sea algo  imposible, sin embargo me parece un buen objetivo, quizá incluso un objetivo noble el escribir no por vender o publicar, no por ganar fama o dinero, sino por dejar un poco de ti en cada mente y en cada corazón de las personas, como escritor aficionado, creo que es el sueño más bello al que puedo aspirar.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Día veinte. El cantante.

El saxofón rompe lentamente el silencio, una mujer al micrófono entra en la armonía, su voz dulce y potente llena la sala, un hombre sentado a la mesa observa al dúo con atención, mira, mira y recuerda, tiempos alegres, buenos recuerdos, recuerdos de una vida anterior.

Jude al bajo, y él en la guitarra, y alardeando con su voz, esa voz grave que hacía a todos detenerse a observar. Ese había sido su sitio por años, había sido su café, su escenario.

Jude se fue el verano pasado, le dio música a su vida, y él le dedicó su voz, le dio 3 hijos maravillosos, le dio, sin ella saberlo, toda su luz. Ahora viene cada que puede al viejo café y mira el escenario, y recuerda, recuerda a su amor, recuerda su luz.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Día diecinueve. Sin límite

He decidido escribir, al menos por está vez, sin límite de tiempo, simplemente dejaré salir las ideas de mi cabeza, lenta o rápidamente, fluir libremente sin pensar en cumplir con un tiempo y sin la presión de sentir que el tiempo se termina y debo cerrar una idea o pensar en la continuidad del texto, así que aquí vamos.

Noche

Esa noche la luna creciente brillaba en lo alto, como una sonrisa burlona que se desliza suavemente por las ventanas y pasillos de cada callejón de la ciudad.

Una gabardina gris con sombrero recorre las calles, alejada de la gente, las personas cruzan con él sin prestar atención a la oscuridad que cubre su rostro, no tiene rasgos, el lugar donde se encuentra su rostro es un vacío que parece tomar la luz del entorno para no volver más, guantes negros y un par de botas altas completan su imagen.

Vaga lentamente sin prestar atención al camino, no sabe a donde va y no es importante, sólo sigue su camino, evita la gente y la gente parece evitarlo sin intención.
Un giro incorrecto y termina en el fondo de un callejón, mira al frente por primera vez y un ojo grande y blanco se asoma desde las sombras, escudriña el muro; una mano se posa sobre su hombro, "vuelta equivocada amigo, te va a costar", la otra mano presiona un cuchillo contra la gabardina, al medio de la espalda. Se produce un silencio profundo, la luna da al ambiente contrastes de blanco y negro, como si el mundo se hubiera convertido en una película de cine mudo.

— Vamos amigo, rápido— la voz nerviosa rompe el silencio, debajo del sombrero se produce un sonido gutural, inhumano, grave y firme; gira lentamente y permite que la luna ilumine lentamente su rostro. Un ojo blanco y profundo mira intensamente desde una cuenca blanca, desencadenada...